El Santuario del Hermano Pedro se levantó sobre el solar que ocupaba la casa de los padres del santo. La misma edificación acoge además un convento que regenta la Orden Bethlemita, fundada por el santo canario en 1656. El papa Juan Pablo II canonizó al Hermano Pedro el 30 de julio de 2002 en la Ciudad de Guatemala, durante su tercera visita al país centroamericano. De esta manera el Hermano Pedro se convirtió en el primer santo de las Islas Canarias, en el primer santo de Guatemala y en el primer santo de Centroamérica.